MUJER, JOVEN Y UN OLIVAR HEREDADO: EL CAMPO CORDOBÉS SE ABRE AL RELEVO GENERACIONAL. EL DIA DE CÓRDOBA
La montillana Inma Bujalance es una de las beneficiarias de la convocatoria de la Junta para jóvenes agricultores y ganaderos: "Te ayuda muchísimo, pero tampoco te va a cambiar la vida"
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Hasta hace apenas cuatro o cinco años, Inma Bujalance nunca se había planteado trabajar en el campo, a pesar de que lo vivía de cerca porque su abuelo era agricultor. Tras finalizar la educación obligatoria, había estudiado el grado medio de Técnico en Aceites de Oliva y Vinos, y el superior de Vitivinicultura, formación que posteriormente completó con Marketing y Publicidad. Y mientras tanto, para ganarse un algún dinero, trabajaba como niñera, sin plantearse siquiera en los periodos de vacaciones echar una mano en la explotación familiar.
Sin embargo, una herencia cambió por completo el rumbo de la vida de esta montillana que hoy tiene 30 años. La explotación de olivar que hasta entonces había llevado su abuelo, repartida en dos terrenos en la Sierra y la Campiña que suman unas 38 fanegas en el término municipal de Montilla, pasó a ser gestionada por su madre y su tía, a las que desde el principio echó una mano aprovechando que “estaba buscando trabajo en ese momento” y le surgió esa “oportunidad” con la que no contaba y que le cautivó hasta tal punto de que ya está lista para encabezar el negocio.
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Ahora que ellas tienen “ya una cierta edad”, ha llegado el momento de que Inma dé el paso y se ponga al frente de unas tierras de olivar de secano e intensivo, garantizando el tan temido relevo generacional, que tanto se echa en falta en el campo. De hecho, es una de las grandes preocupaciones que late en el sector agrario y que impulsa iniciativas como la puesta en marcha por la Junta de Andalucía, que hace apenas un par de semanas publicó la resolución definitiva de unas ayudas destinadas al establecimiento de jóvenes agricultores y ganaderos, con una partida de 18 millones y 339 beneficiarios en la provincia (representa el 13,8% del total andaluz, donde la inversión alcanza los 130 millones de euros para 2.455 jóvenes).
Y con la llegada de savia nueva, llega la obligada modernización. “Mi abuelo tenía el campo de una manera más tradicional, la recogida era con maquinilla, con una cuadrilla, pero con la falta de mano de obra ya empezamos a modernizar el trabajo desde que lo cojimos nosotras, que hemos aprendido a la vez, con la idea de mecanizarlo todo”, indica Inma Bujalance, consciente de que “tristemente no hay jornaleros disponibles”, lo que ha empujado a explotaciones como esta a acelerar su transformación. Su olivar intensivo se recolecta con paraguas, es decir, con una estructura radial que se despliega alrededor del tronco del olivo para interceptar el fruto que cae tras la vibración.
Un sector en el que sigue latente el "machismo"
"No pensaba que iba a seguir en el campo; fue una cosa momentánea y aquí sigo", subraya esta joven montillana al que la experiencia de estos años también le ha permitido comprobar una realidad que sigue presente en muchas explotaciones agrarias: la dificultad añadida que supone ser mujer en un sector históricamente masculinizado y en el que, sin tapujos, sigue observando “machismo, y el que diga que no hay es porque lo hace y no lo ve”.
Aunque reconoce que la mecanización ha eliminado muchas de las barreras físicas que existían décadas atrás, considera que todavía persisten determinados prejuicios. "Llevo cuatro años en el campo y tengo para escribir siete libros de las cosas que me pasan", dice entre risas Inma, que narra cómo todavía hay personas que se sorprenden al verla subida a un tractor o realizando tareas que “nadie cuestionaría si las hiciera un hombre”. "Si lo hace un hombre, yo lo puedo hacer exactamente igual", sentencia.
Una línea de ayudas específica para agricultoras
Por eso, aunque cree que queda camino por recorrer, valora positivamente que las administraciones intenten favorecer la incorporación femenina al sector. De hecho, del total de expedientes aprobados en Córdoba por la Junta, seis corresponden a una línea dirigida a mujeres agricultoras, con una inversión de 315.000 euros. Además, otras 22 pertenecen a una línea específica para el sector ganadero con una partida que suma más de 1,22 millones, y las restantes 311 corresponden a la convocatoria general, con una ayuda superior a 16,4 millones, y dentro de la cual ha sido beneficiaria la montillana.

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